Contra el tarifazo
¿Quién estuvo de fiesta estos últimos 25 años de desregulación de nuestros recursos estratégicos? El intento humillante por parte del gobierno de Cambiemos de cargar culpas a una población acusada por dispendiosa vive momentáneamente de la estupidez argentina: la que se atreve a comparar a cualquier hijo de vecino que simplemente se calefacciona en invierno o se refresca cuando el sol asedia, con gigantescas empresas que se benefician de un mercado cautivo, con recursos de ese mismo hijo de vecino, sin mostrar jamás un balance contable y mintiendo sobre la relación que guardan los costos reales de producción y distribución con las fatídicas boletas de luz y gas. Las empresas de energía se benefician con un gobierno que más que cómplice es un apéndice… Compromisos de duplicación de ganancias a futuro, tarifas dolarizadas, subsidios sin control ni contraprestación en inversiones, aumentos salvajes a usuarixs, comercios, organizaciones sociales y PyMES. Si estaban tan mal las empresas hace unos años, ¿por qué no se fueron? Nunca los costos de producción estuvieron siquiera en cuestión, son sus tasas de ganancias lo que marca el paso de empresas que gracias al tarifazo engordan la timba financiera y cotizan bien alto en Bolsa. Es la fiesta de las privatizadas que pagamos todxs y no al revés. El gobierno de Cambiemos es el perro guardián y, para colmo, lo comanda un presidente “Gato”. La disputa real es por el parámetro de la situación energética: ¿la pensamos desde el punto de vista del derecho de usuarixs y agentes sociales y económicos pequeñxs o desde el interés de las privatizadas y sus ganancias extraordinarias? No hay frazada corta en esa discusión. La energía, los dólares y la frazada se las robaron las privatizadas y los funcionarios cómplices. La magra poética de la metáfora de la manta echa un manto de silencio sobre la nada magra capacidad de las petroleras de beneficiarse con un recurso escaso a costa de algo tan básico como cocinar, calefaccionar, refrescar o echar algo de luz en un ambiente para ser dignamente habitado. ¿Que hay imbéciles que pagan orgullosos tarifas ominosas? ¿Que el famoso “pago mis impuestos” se volvió una suerte de militancia de Cambiemos? Así parece… Bien, que paguen y purguen lo que gusten. Mientras tanto, necesitamos elaborar las estrategias de un pueblo festivamente derrochón, que decida lo que quiere ahorrar, lo que quiere gastar, de dónde sacar los recursos, qué condiciones plantear, con quiénes aliarse a quiénes obligar a rendir cuentas. “Contra el tarifazo” es un llamado político con fundamentos técnicos muy precisos, que desmienten punto por punto la mentira organizada de las privatizadas, la moralina humillante del gobierno y sus medios de comunicación adictos.
$300.00 Añadir al carrito